Cartas

Tercera parte

La vida de Luis jamás había sido tan triste. Ante los fallidos intentos por alcanzar la felicidad se encontraba totalmente triste, sin ganas de nada, sentado en un rincón preguntándose qué fue lo que hizo mal. 

Las lágrimas rodaban sobre su cara mientras en su mente se dibujaba un mundo ideal, un mundo en el que siempre había soñado, pero jamás había conocido y del cual ya dudaba sobre su existencia.

Una carta de un amigo llegó a su puerta. Luis la abrió, pues ya tenía mucho tiempo que no recibía noticias de Ulises. En ella su amigo le expresaba su sentir, pues había llegado a sus oídos la depresión en que se encontraba Luis, por lo que decidió escribirle.

Entre los consejos de Ulises estaba el jamás darse por vencido, pues el día menos esperado podría abrir sus alas y alcanzar el cielo. "No forces nada, el momento llega cuando menos lo esperas", decía la misiva.

Otra carta de Catheryn, una vieja amiga, también llegó a las manos de Luis. En ella, Cat, como le decía de cariño, le compartía imágenes de su mundo color de rosa, el cual era similar al que Luis siempre había soñado.

En ese momento Luis sintió gran decepción mezclada con tristeza y desesperación por haber sido derrotado por las aves carroñeras durante su intento por tocar el cielo.

Devastado Luis comenzó a hacer un plan dejando de lado los consejos de Ulises. 

Sigue en la cuarta parte...

El vuelo

Segunda parte

Volar hasta el punto más alto del cielo era su sueño, pero no a muchos metros del suelo se hallaba una parvada de aves rapaces dispuestas a aniquilar a todo aquel que se les pusiera en el camino.

¿Cómo acceder al paraíso? ¿Cómo pasar desapercibido ante la negra nube de hambrientas aves? Esas eran las grandes incógnitas que Luis trataba de despejar al momento de realizar tenues pruebas de vuelo.

Sin encontrar solución a su enigma Luis decidió emprender el vuelo, arriesgándose a los diferentes peligros que éste podría arrojar.

Ya en el aire, bastó con un par de minutos para que Luis fuera herido por un grupo de feroces aves.

Luis comprendió que la resplandeciente blancura de sus alas fue la causante de su fallido viaje a la felicidad, preguntándose: ¿cómo llegar a lo más alto del cielo sin envenenarme el alma como las rapaces aves que impidieron mi sueño?

Sigue tercera parte…

Alas

Primera parte


Un día alguien le contó a Luis una historia donde todos nacemos con alas, pero al momento de conocer la maldad éstas se nos caen, seguidas de cada una de nuestras extremidades hasta volvernos animales rastreros. 

Una relación amorosa que terminó mal fue la inspiración de esta historia, donde el autor fue privado de sus alas, pero no de las ganas por seguir adelante.

Luis pensó que había perdido sus alas de la misma forma, pero después se dio cuenta que jamás las había usado por lo que ya se encontraban entumidas, lo cual ha hecho más difícil su primero vuelo. 

Hoy él sueña con elevarse para tocar el cielo, dejando atrás las constantes caídas que ha sufrido en las pruebas de vuelo que realizado. 

Sigue segunda parte...



El tren ha llegado...

Regreso al mundo de los blogs después de alejarme por un tiempo. Esta nueva aventura inicia ahora. No sé lo que aquí escribiré, pero sea lo que sea seguramente quedará grabado en el ciberespacio.