Tercera parte
La vida de Luis jamás había sido tan triste. Ante los fallidos intentos por alcanzar la felicidad se encontraba totalmente triste, sin ganas de nada, sentado en un rincón preguntándose qué fue lo que hizo mal.
La vida de Luis jamás había sido tan triste. Ante los fallidos intentos por alcanzar la felicidad se encontraba totalmente triste, sin ganas de nada, sentado en un rincón preguntándose qué fue lo que hizo mal.
Las lágrimas rodaban sobre su cara mientras en su mente se dibujaba un mundo ideal, un mundo en el que siempre había soñado, pero jamás había conocido y del cual ya dudaba sobre su existencia.
Una carta de un amigo llegó a su puerta. Luis la abrió, pues ya tenía mucho tiempo que no recibía noticias de Ulises. En ella su amigo le expresaba su sentir, pues había llegado a sus oídos la depresión en que se encontraba Luis, por lo que decidió escribirle.
Entre los consejos de Ulises estaba el jamás darse por vencido, pues el día menos esperado podría abrir sus alas y alcanzar el cielo. "No forces nada, el momento llega cuando menos lo esperas", decía la misiva.
Otra carta de Catheryn, una vieja amiga, también llegó a las manos de Luis. En ella, Cat, como le decía de cariño, le compartía imágenes de su mundo color de rosa, el cual era similar al que Luis siempre había soñado.
En ese momento Luis sintió gran decepción mezclada con tristeza y desesperación por haber sido derrotado por las aves carroñeras durante su intento por tocar el cielo.
Devastado Luis comenzó a hacer un plan dejando de lado los consejos de Ulises.
Sigue en la cuarta parte...

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