Silencio
(Viene de la parte II)
Y como nada es para siempre, la tarde estaba cayendo,
dando la oportunidad de hacer lucir al señor sol al colorear el cielo con su
inmensa luz, momento que contemplaron Ariel y Antonio sentados en la arena, sin
decir palabra alguna.
El final llegó, el elevador fue sido programado para
bajar a recepción del hotel, Ariel aprovechó el momento para agradecer a
Antonio y sorprenderlo con un enorme abrazo, al cual él respondió con gran
afecto.
El motor del camión es encendido, las luces se apagan, el
viaje de regreso a la ciudad comienza. Ariel, recarga su cabeza en el hombro de
su amigo Antonio para poder conciliar el sueño. Ella no puede dormir,
recordando su primer viaje a la playa mientras él se lamenta por no haber
expresado su amor a Ariel.

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