Máscaras

Cuarta parte

Desesperado por alcanzar el cielo, Luis dejó de lado los consejos de Ulises y se aventuró a emprender el vuelo empleando una técnica especial para no volver a ser derrumbado por las aves rapases.

Con el fin de no ser descubierto por las aves malignas Luis pintó sus alas y colocó una máscara en su rostro, ocultando la blancura de su alma para convertirse así en parte de la parvada de pájaros malignos que impedían el paso al nivel más alto del cielo.

En pleno vuelo Luis cambiaba de máscara dependiendo del ave rapaz que se encontraba a su lado. Veces de envidia, soberbia o pereza, veces de ira, lujuria o avaricia, no importaba cual debía ponerse, pues el objetivo era encajar en la parvada para así desplazarse poco a poco a lo más alto del cielo.

Sin darse cuenta, Luis ya pertenecía a la parvada, donde las compañías destructivas habían raspado sus alas, dejando entrever la poca blancura que aún quedaba en su alma, lo que ocasionó que su plan fuese descubierto, desatando la ira de las aves rapases. 

Sigue en la quinta y última parte...

1 comentario:

  1. Buu, a Luis le sucedió como el refrán "el que se junta con lobos a aullar se enseña" así va? o el de "dime con quien andas y te diré quien eres", ups!! espero la siguiente entrega....

    ResponderEliminar